Propuesta Educativa
CreeSer y la Paz
Violencia
Entendemos la violencia como el ejercicio del poder mediante el empleo de la fuerza. Se presenta en las relaciones asimétricas que implican la existencia de un “arriba” y un “abajo” donde el “arriba” utiliza el poder de manera constante para abusar del “abajo” y tomar el control.
• La violencia estructural está anclada en las estructuras sociales, consiste en predisponer las condiciones de vida de personas y comunidades (económica, laboral, socialmente) dejándolas sin la posibilidad de tomar decisiones sobre sus propias condiciones de vida.
• La violencia cultural se refiere a los aspectos de la cultura que aportan una legitimidad al abuso de poder y la discriminación. Por ejemplo los prejuicios y estereotipos que se asignan a los grupos sociales.
• La violencia directa es una reacción ante estructuras (violencia estructural) y creencias y costumbres (violencia cultural) abusivas. Se manifiesta a través del abuso, de manera intencional y repetitiva. Se distinguen varias formas de abuso directo: violencia sexual, violencia patrimonial pero sobre todo, violencia física y psicológica/emocional.
Paz
Si la violencia es el abuso de poder, la paz es un proceso social por medio del cual se asegura una distribución más equitativa de poder. Por lo tanto la paz implica la influencia mutua y no el dominio.
Cultura de paz
La cultura de paz es un proceso de aprendizaje colectivo, de costumbres, prácticas, códigos, normas y creencias basadas en los valores de justicia, responsabilidad, libertad, cooperación, respeto y tolerancia, orientado a incluir a todas las personas en la toma de decisiones para una distribución equitativa del poder.
Por qué trabajamos por la paz
Partimos de la necesidad urgente de educar para la formación de ciudadanas/os cuyo objetivo sea aprender a vivir juntas/os para la construcción de una verdadera democracia. Para ello necesitamos una educación que promueva una cultura de convivencia incluyente y justa, por lo cual “educar en la paz” significa educar en valores, en la noviolencia y en el compromiso colectivo y comunitario.
Es por ello que CreeSer enfoca sus esfuerzos hacia la escuela con el objetivo de que maestras/os, alumnas/os y madres-padres de familia asuman el reto de ser facilitadores de procesos educativos que transformen los conflictos en recursos y potencialidades creadoras teniendo siempre presente que la paz implica:
· Paz conmigo mismo/a
· Paz con la comunidad
· Paz con la naturaleza
Pilares fundamentales
Nuestro sustento teórico tiene su fundamento en tres pilares para la construcción de una cultura de paz:
1. Seguridad humana.
2. Conflicto creativo y
3. Paz positiva.
Seguridad humana:
La seguridad humana se refiere a la necesidad de garantizar las condiciones mínimas indispensables para dar paso al trabajo de la convivencia al asegurar que las personas y comunidades esté en condiciones de poder colaborar.
Conflicto creativo:
Como sociedad hemos aprendido a utilizar la violencia para responder a los conflictos, por esta razón podemos creer que es natural, sin embargo la violencia no es natural, es aprendida. Por su parte los conflictos son inherentes a la condición humana de vivir en grupo pues a mayor diversidad de ideas, posturas y opiniones habrá más conflictos.
El conflicto es básicamente un choque que se presenta al haber intereses contrapuestos entre personas, grupos o países. Pero en realidad el problema no radica en tener conflictos sino en cómo atenderlos. El tener una perspectiva positiva del conflicto nos lleva a considerarlo como una fuerza de cambio en la sociedad.
Paz negativa y paz positiva:
La Paz negativa es la concepción predominante en occidente, pone énfasis en la ausencia de guerra, de violencia directa o agresión física. La paz sería simplemente la "no-guerra" y consistiría en evitar los conflictos armados.
La Paz positiva supone un nivel reducido de violencia directa y un nivel elevado de justicia.
Nuestro programa formativo se centra prioritariamente en la generación de habilidades sociales desde una visión de paz positiva.
Para ello partimos de seis ejes:
Ejes
La cultura de paz se construye a través de diferentes agentes socializadores, entre ellos la escuela, la cual constituye un espacio donde puede favorecerse una socialización incluyente que se oriente a la construcción de una cultura de paz. En el caso del ámbito formal la educación para la paz aporta referentes para su intervención que son transversales y derivan del los pilares anteriormente enunciados. Estos son:
1. Desarrollo de habilidades sociales.
2. Manejo de conflictos.
3. Género y equidad.
4. Derechos humanos.
5. Educación ambiental.
6. Democracia y ciudadanía.
Desarrollo de habilidades sociales.
Este referente implica desarrollar una serie de habilidades y estrategias:
- Construir grupo en un ambiente de aprecio y confianza.
- Favorecer la comunicación y la toma de decisiones,
- Trabajar la cooperación
Esto se consigue mejor cuando se trabaja en grupo, supone partir de que el pensamiento es individual, pero se construye en el diálogo; que la responsabilidad es individual, pero sólo se ejercita en cooperación; que el esfuerzo es individual, pero el éxito compartido. Por ello trabajar en grupo no significa perder el propio estilo y la individualidad que acompaña la participación personal en una tarea común, es la única vía de aprender a fondo los beneficios de la convivencia pacífica y democrática.
Manejo de conflictos
Para la resolución noviolenta de conflictos es importante reconocer que en la vida humana hay conflictos y éstos conllevan la posibilidad de estancamiento o de crecimiento, dependiendo de la forma como sean resueltos. Necesitamos saber que el conflicto es un elemento permanente en la vida.
Requerimos formas creativas y solidarias que favorezcan ambientes donde se preserven los valores del consenso, la negociación y el diálogo respetuoso. Por ejemplo, la escucha activa y empática, el diálogo equitativo que favorezca la expresión de emociones, sentimientos, pensamientos y actitudes.
Para intervenir en un conflicto se hace necesario separar los tres aspectos presentes en todo conflicto: las personas involucradas, el proceso o la forma de abordar el conflicto y el problema o las necesidades e intereses antagónicos en disputa, bajo la consigna de ser sensibles con las personas con las que se tiene un problema; equitativos y participativos con el proceso, con la forma de abordarlo; y duros con el problema, al hacer valer las necesidades propias. Ya que si no se separa es común creer que la otra persona es la que tiene el problema, y por lo tanto que él mismo o ella misma es el problema.
Género y equidad
El género hace referencia a las diferencias socialmente construidas entre los sexos. Es una noción que apunta a características que tienen que ver con una cultura, ideología y socialización. Cada sociedad construye un conjunto de comportamientos y capacidades de los cuales uno serán considerados propios de los hombres y otros, propios de las mujeres.
El trabajo para la paz implica continuar transformando la sociedad y la cultura para construir la convivencia de mujeres y hombres, sin supremacía y sin opresión.
Para ello es necesario trabajar desde la perspectiva de género la cual consiste en evidenciar el desequilibrio de poder y la discriminación entre los sexos y trabajar por el empoderamiento de las niñas y las mujeres.
Derechos humanos y derechos de la infancia.
Los derechos humanos son normas internacionales para la protección de las condiciones de vida básicas sin las cuales no es posible el desarrollo personal y comunitario. Son aquellas libertades y facultades que incluyen a toda persona, por el hecho de ser personas, para la garantía de una vida digna. Son independientes de factores particulares como el estatus, sexo, etnia o nacionalidad. Así, los derechos humanos son las condiciones que permiten crear una relación integrada entre la persona y la sociedad.
En el trabajo para la paz, los derechos humanos dan la pauta para la práctica objetiva con las personas y las comunidades, evitando sesgos personales y subjetivos.
Educación ambiental.
Los más angustiantes problemas que hoy aquejan a la humanidad son de carácter planetario tanto en su naturaleza como en sus soluciones. Esto implica el considerar que el destino de la humanidad, en gran medida, depende de las capacidades que tengamos de asumir la planetariedad como condición de los nuevos procesos sociales, se asienta en la participación creativa de todas y todos para el bien común como ciudadanos del planeta.
Democracia y ciudadanía.
Aprender a ser ciudadana y ciudadano es aprender a participar y convivir juntos bajo normas comunes para la construcción de una verdadera democracia.
Ser ciudadanos es un proceso que se genera en la educación y la cultura por lo que se aprende y por lo tanto, puede ser enseñado.
Metodología
Sin duda alguna existen muchos caminos para educar en la formación hacia una cultura por la paz. En CreeSer hemos elegido la metodología que aporta la educación popular..
La Educación Popular es una pedagogía y metodología critica, participativa, dialogal, democrática y democratizadora, generadora de conocimiento, propiciadora del encuentro y diálogo. Sobre estos planteamientos fundamentales es donde se debe “analizar, cuestionar, relativizar, incorporar, construir y reconstruir alguna propuesta.”
La metodología de la Educación Popular es una metodología dialéctica, donde se logra el proceso “acción-reflexión-acción” o también “práctica-teoría-práctica” que conduzcan a la apropiación consciente de su práctica, transformándola permanentemente para logro de una nueva sociedad. Por lo tanto no hay metodología más congruente para trabajar la violencia que la que promueve la noviolencia, la que empodera a sus actores, la que legitima y devuelve el poder, la que evidencia y reconoce los saberes y aportes.
Además la metodología empleada en educación para la paz y la noviolencia está basada en varios planteamientos sociales-psicológicos y políticos que se enlistan a continuación:
• Trabajo horizontal y grupal
• Grupos participativos
• Grupos reflexivos y vivenciales
• Tipo lúdico (basado en el juego)
• Perspectiva de género
Esta metodología se opera con niñas/os, maestras/os y madres-padres de familia, por esto cada uno de estos grupos tiene un espacio diferente para ser reconocido y escuchado dentro de sus aportes en los proyectos.
El impulsar estos procesos significativos, implica encauzar, facilitar el reconocimiento y la validación de necesidades para la construcción de los proyectos. Esto significa darle una intencionalidad de búsqueda para el cambio, respetando el proceso colectivo en la apropiación de recursos, saberes y poderes para la transformación.
Las características del proceso son:
• Parte de los puntos de vista, intereses, experiencias, vivencias y necesidades de las y los participantes.
• Reconocen y valoran tanto los saberes formales como los informales poseídos y al mismo tiempo promueven la necesidad de adquirir mayores saberes.
• Contribuye a la identificación de los problemas y las causas, problematizando la realidad para generar cambio de actitudes positivas
• Propicia la búsqueda de soluciones a los problemas de manera creativa e integradora.


